Por si no lo sabías, las contracturas musculares surgen motivadas por una contracción del músculo de manera involuntaria y continuada durante un largo periodo de tiempo. Debido a esta contracción de forma involuntaria de nuestros músculos, éstos permanecen en constante tensión.

Cuando el músculo no se contrae y se relaja de manera adecuada, esta zona permanece contraída, lo que provoca que quede hinchada y dura al tacto. Por este motivo, cuando nos tocamos una contractura, notamos una especie de bulto.

Aunque no se trata de una lesión grave las contracturas musculares resultan bastante molestas puesto que nos impiden realizar movimientos habituales de forma natural a causa del dolor.

Lo más habitual es que las contracturas musculares aparezcan cuando, de manera involuntaria, se contrae un músculo o alguna de sus fibras mientras estamos realizando algún tipo de actividad física. Normalmente nos damos cuenta de que tenemos una contractura porque en la zona afectada surge una especie de bulto que nos duele. Debido a la aparición de la contractura muscular, el funcionamiento normal del músculo se ve alterado y puede provocar otro tipo de problemas asociados a ella (por ejemplo la costumbre de adquirir malas posturas que estropean nuestra espalda).

¿Cuándo aparece una contractura muscular?

Las contracturas musculares son más frecuentes de lo que podemos imaginar y, principalmente aparecen, cuando estamos realizando alguna actividad física en la que añadimos una intensidad excesiva o inapropiada al músculo en cuestión. Por ejemplo, es muy frecuente que surjan contracturas musculares en el gimnasio, cuando se coge peso de más durante los entrenamientos.

Pero no siempre salen en el mismo momento en el que estamos realizando algún tipo de actividad física. De hecho, una contractura muscular puede aparecer mientras nos ejercitamos o después de haber realizado el esfuerzo físico correspondiente. Esto provoca diferentes tipos de contracturas musculares. Los tres tipos en las que podemos dividirlas son los siguientes:

  • Las contracturas musculares que surgen cuando estamos practicando algún tipo de entrenamiento. Mientras estamos realizando ejercicio físico el organismo se encarga de metabolizar ciertas sustancias activas necesarias para provocar el movimiento. El uso de estas sustancias hace que éstas pasen de ser activas a sustancias de deshecho, conocidas como metabolitos. Si nos dedicamos a realizar un esfuerzo muy alto, el organismo no es capaz de depurar los metabolitos a través del torrente sanguíneo. Esto provoca que los metabolitos se acumulen produciendo dolor muscular e inflamación.
  • Contracturas musculares que surgen después de haber realizado un esfuerzo físico. Por otro lado, las contracturas musculares que aparecen después de realizar ejercicio, lo hace motivadas por un esfuerzo físico excesivo. Esta situación provoca que las fibras de los músculos se fatiguen no permitiendo que se relajen adecuadamente. En definitiva, lo que sucede es que el músculo no tiene la capacidad suficiente como para volver al estado de reposo. Y esto es muy frecuente cuando sometemos a nuestros músculos a unas cargas de trabajo demasiado elevadas que impiden que el músculo pueda volver a su estado de relajación.
  • Contracturas de tipo residual. Estas contracturas aparecen después de haber sufrido algún tipo de lesión muy grave. Un ejemplo puede ser la rotura de fibras un traumatismo muy fuerte o algún tipo de esguince. En estos casos lo que sucede es que la musculatura que se sitúa alrededor de la zona afectada tiende a contraerse para protegerse. Esto provoca que, una vez se soluciona el problema de la contractura principal, todavía queden restos de contractura en las zonas residuales por esa acción de contracción de los músculos para protegerse.

¿Tratar una contractura muscular es complicado?

No tiene por qué serlo si realizas los pasos adecuados para tratarla. Desde doncomos queremos ayudarte a que conozcas algunos de los principales trucos para poder tratar tus contracturas musculares.

No obstante, una manera infalible de evitar que aparezcan a causa de la práctica de ejercicio físico, es dedicar el tiempo necesario tanto al calentamiento como al estiramiento después de acabar la actividad física. No obstante, ten en cuenta que no somos médicos, por lo que en cualquier caso es imprescindible que acudas a un especialista para que se encargue de recetarte el tratamiento más adecuado a tu dolencia. En casos normales, las contracturas musculares desparecen, aproximadamente, alrededor de las dos semanas desde el inicio del tratamiento.

¿Que necesitas para curar una contractura muscular?

Para tratar una contractura muscular, vamos a necesitar

  • Realizar ejercicios de calentamiento antes de la actividad física, y ejercicios de estiramiento después
  • Aplica calor
  • Usar antiinflamatorios
  • Dar masajes a la zona o zonas afectadas
  • Infusiones
  • Baños relajantes o hidroterapia

Instrucciones para curar una contractura muscular

Paso a paso para tratar una contractura muscular

  1. Haz ejercicios de calentamiento. Como ya hemos adelantado anteriormente, los ejercicios de calentamiento son imprescindibles para evitar la aparición de contracturas musculares. Una preparación previa del músculo antes del entrenamiento evitará que las contracturas aparezcan. Realiza calentamientos con ejercicios cuya intensidad vaya de menos a más y que mezclen algunos de flexibilidad. De esta manera, mejoras la distención del músculo y su recuperación tras el entrenamiento.
  2. El mejor consejo cuando aparece una contractura es acudir al médico. Piensa que no es conveniente tratarla con masajes inadecuados o con fármacos que no ayuden. No obstante, los tratamientos habituales en estos casos, y que usan médicos y fisioterapeutas, son los siguientes:ir al médico
  3. Usa antinflamatorios y relajantes musculares. Hay ciertos fármacos que permiten que los músculos se relajen y dejen de estar inflamados. Este tipo de tratamiento se asocia a contracturas musculares muy severas donde el dolor es tan agudo que es necesario tomar algún tipo de calmante para poder contrarrestarlo.antiinflamatorios
  4. Aplica calor local sobre la zona afectada. Se trata de un remedio infalible para evitar que la contractura siga doliendo. Así lograrás que tus músculos y postura no empeoren. Puedes utilizar mantas eléctricas o incluso una bolsa de agua caliente.
  5. Toma baños de agua caliente con sal Epsom y aceites esenciales. Es otra manera de aplicar calor a nuestro cuerpo y conseguir que las contracturas duelan un poquito menos. Llena la bañera y prepara una mezcla de sales minerales y aceites esenciales compuesta por 250 g de sales de Epsom, 5 gotas de romero, 5 de lavanda y otras 5 de aceite esencial de mejorana. Una vez hayas casado todos los productos, vuélcalos en la bañera y relájate durante por lo menos media hora dentro de ella.
  6. Toma un baño de agua caliente con sal gorda. Puedes añadir a la mezcla algún aceite relajante, al igual que hemos hecho en el punto 5. La lavanda y el romero puede ser excelentes para este baño.
  7. Masajes de un profesional. Los masajes que ofrecen los fisioterapeutas son un remedio infalible contra las contracturas. Consiguen que mejore la recuperación de los tejidos y aumentan el riego sanguíneo. Además, ayudan a relajar los músculos y a reducir la tensión que provoca el dolor continuo.masaje profesional
  8. Practica ejercicios en el agua. El aquagym es un buen método para evitar que las contracturas duelan y muy aconsejables después de la fase más aguda de la contractura muscular.ejercicios en el agua
  9. Decántate por la hidroterapia. La hidroterapia es excelente para evitar que las contracturas musculares aparezcan o empeoren. Si practicas ejercicio de forma asidua o eres propenso a las contracturas (por falta de calentamiento o estiramiento después de realizar actividad física), es muy recomendable que vayas a un circuito de spa por lo menos una vez cada dos semanas. Los tratamientos a base de chorros de agua y cambios de temperatura te ayudarán a aliviar tus contracturas.

Consejos para curar una contractura muscular

Un último dato curioso sobre las contracturas musculares

¿Sabías que las personas que desarrollan profesiones en las que han de permanecer muchas horas sentadas son más propenso a generar contracturas? Si pasas muchas horas sentado frente al ordenador, es conveniente que aprendas a sentarte con corrección y a tener una postura adecuada frente al ordenador. En caso contrario, terminarás por adoptar posturas poco convenientes que provocarán la aparición de contracturas.

Es conveniente que siempre que notes que ha aparecido en alguna parte de tu cuerpo una contractura muscular, acudas a un médico especializado que pueda tratarte adecuadamente. Las contracturas más comunes son las cervicales, las de cuello y las de hombros

Es importante trata inmediatamente las contracturas y no dejar que permanezcan eternamente en nuestro cuerpo. Piensa que un músculo contracturado puede comprimir la arteria y evitar que el riego sanguíneo sea el adecuado. Esto provoca un círculo vicioso, ya que el músculo con un menor riego sanguíneo tiende a contracturarse con más facilidad. Además, al haber un riego sanguíneo pobre se acentúa el dolor en esta zona. Si esto nos pasa de manera continuada, los músculos terminan por contracturarse cada vez con más facilidad. La manera más correcta de acabar con este círculo vicioso es practicar algún tipo de ejercicio físico adecuado para la zona en cuestión.

Luchar contra las contracturas a través de la práctica de ejercicio físico asiduo, es una de las maneras más adecuadas de evitar los dolores de espalda. Y no es algo a tomar a la ligera, sobre todo si tenemos en cuenta que más del 90 % de la población sufre o ha sufrido en algún momento de su vida dolores de espalda.

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