Las heridas son un incordio y pueden llegar a ocasionarnos graves problemas de salud. En general podemos decir que las heridas se ocasionan cuando hay una rotura de los tejidos. Dependiendo de la profundidad que tenga la herida que nos hagamos, pueden verse afectados otros órganos además de la propia piel.

En general, las heridas pueden clasificarse en 2 grandes tipos según como sean. Aunque en este artículo vamos a centrarnos en las heridas cerradas, queremos hacer un breve resumen de cada uno de estos grupos para que los conozcas un poco mejor. Echemos un vistazo:

  • Heridas abiertas. Consideramos como heridas abiertas aquellas en las que existe una separación de los tejidos. Son las que más fácilmente podemos detectar. En estos casos la piel se abre y sangra, por lo que resultan más aparatosas y fáciles de ver.
  • Heridas cerradas. En los casos de encontrarnos ante una herida cerrada, lo que más llama la atención es que no hay ninguna separación de tejidos. Pero eso no significa que no haya lesión. De hecho, la lesión está ahí, de manera interna, y acumula la hemorragia dentro de nuestro cuerpo. Puede hacerlo tanto en cavidades como en las vísceras. Es recomendable tratar rápidamente este tipo de lesiones con un especialista.herida cerrada

Cuando nos enfrentamos a heridas abiertas o cerradas, éstas pueden clasificarse a su vez en dos tipos dependiendo de la complejidad que tengan.

  • Heridas simples. Estas heridas son aquellas que sólo afectan a la piel y no tocan otros órganos. En estos casos no se ocasionan daños graves. Podemos hablar de heridas simples cuando nos hacemos un rasguño, algún tipo de arañazo en la piel o un cardenal.
  • Heridas complicadas. Estas heridas, tal y como indica su nombre, son más complicadas que las simples. En estos casos la hemorragia de sangre es abundante y afectan a órganos importantes. Se considera que una herida es complicada cuando, por ejemplo, se ven afectados los músculos, los tendones, los órganos internos o los vasos sanguíneos. En algunos casos, estas heridas pueden llegar a incluir la perforación de las vísceras.

¿Qué debes de saber sobre una herida cerrada?

Las heridas cerradas pueden dividirse a su vez en 3 grandes tipos

Contusiones

Se consideran contusiones a aquellas lesiones que aparecen sobre la piel y que no llegan a romperla. Estas surgen a causa de un impacto directo sobre el cuerpo, por ejemplo, un golpe o una caída.

Muchas personas creen que al no haber sangre, se trata de heridas poco peligrosas, pero no es así. Aunque hay contusiones muy leves de las que no hay que preocuparse, también las hay graves. De hecho, un golpe con una intensidad media puede llegar a provocar daños en los músculos, en los tendones o en los órganos internos.

Las contusiones son un tipo de lesión muy común entre los niños puesto que al comenzar a moverse es normal que tropiecen, caigan y se lesionen. Los deportistas son también muy proclives a sufrir este tipo de heridas cerradas. Es muy habitual en deportes de contacto físico, como puede ser el boxeo, donde ambos oponentes han de golpearse. También es usual que se desarrollen contusiones cuando se practican deportes con pelota, como el fútbol o el baloncesto. En este último caso, por ejemplo, es normal que haya contusiones en las manos y en los dedos.

Entre las zonas más comunes a sufrir contusiones están:

  • La cabeza. Este tipo de golpes son muy comunes en niños hasta los 4 años de edad. Esto es debido a que los niños tienen la cabeza más grande en proporción al cuerpo, por lo que les cuesta estabilizarse. El otro motivo es que el mobiliario de los hogares suele estar precisamente a la altura de las cabezas de los más pequeños, por lo que no es extraño que choquen mientras exploran. Lo normal en estos casos es que aparezca un chichón, que es doloroso cuando lo tocamos, pero que desaparece sin más consecuencias, pasada una semana.
  • Las rodillas. Las rodillas son una de las partes de nuestro cuerpo menos protegidas naturalmente. Piensa que se trata de articulaciones prominentes y vulnerables a causa de su falta de protección. Además, están en medio de prácticamente todos nuestros movimientos, por lo que una contusión en ellas resultará molesta cuando nos desplacemos. Es muy común golpearnos las rodillas, sobre todo cuando nos caemos. Lo normal es que el peso de nuestro cuerpo se desplace hacia adelante y nos sostengamos sobre las rodillas y las manos.
  • Las manos. A pesar de que en las caídas frontales son una de las partes de nuestro cuerpo que peor lo pasan, suele tratarse de heridas superficiales gracias a la dureza natural de la piel que hay en la palma de las manos. El cuerpo es sabio y ha preparado nuestras manos para este tipo de impactos.

Heridas por aplastamiento

Este tipo de herida cerrada aparece cuando se ejerce fuerza o presión sobre alguna parte de nuestro cuerpo. Lo habitual es que suceda cuando dos objetos pesados atrapan nuestro cuerpo en medio. Aunque una herida por aplastamiento puede ser cerrada, también puede llegar a abrirse. De hecho, es normal que este tipo de golpes se acompañen de hematomas, sangrado, fractura, lesión en los nervios y heridas en general.

Hematomas

Los hematomas aparecen normalmente a causa de lesiones deportivas, caídas o accidentes de tráfico. En general suceden cuando nos golpeamos contra algo o algo nos golpea. Sabemos que aparecerá un hematoma en nuestra piel cuando se decolora, notamos dolor y se nos inflama la zona afectada. Lo normal es que en un primer momento el hematoma tenga un color rosado y poco a poco vaya amoratándose hasta obtener un color verdoso, amarillo y, por último, volver al tono de piel habitual.

herida cerrada

Si se trata de un hematoma profundo puede llegar a ocasionar dolores graves y molestias en el músculo afectado. No hay que tomar a broma este tipo de heridas cerradas, pues pueden ocultar algún problema interno del que no seamos conscientes.

¿Cómo he de tratar una herida cerrada?

Aunque el tratamiento dependerá del tipo de herida y golpe que hayas sufrido, es conveniente que apliques frío sobre la zona afectada para evitar que la hinchazón continúe avanzando y parar un poco el dolor.

Por ejemplo, puedes utilizar una bolsa de plástico llena de hielos y envuelta en un paño de cocina. Esto evitará que la piel se queme y aliviará la hinchazón y el dolor.

Otra manera de disminuir la hinchazón o evitar que siga la hemorragia, es elevar la parte afectada por encima del corazón.

No obstante y en cualquier caso, deberás de consultar a un médico para asegurarte de que sólo tienes daños superficiales y que ningún órgano o músculo se ha visto afectado. Piensa que los golpes con objetos romos pueden llegar a causar graves problemas en los músculos, nervios, o en los órganos y tejidos internos aunque tú no los veas. Un buen porrazo puede llegar a romperte algún hueso y que sea necesario un tratamiento médico inmediato.

Aunque se trata de afecciones bastante habituales, nuestro consejo es que no las descuides. Que no lleguen a sangrar no significa que no exista un derrame interno que pueda afectar a órganos vitales. No dejes nunca pasar tiempo en exceso desde que aparezca una herida cerrada hasta que trates con tu médico de cabecera.

Qué es una herida cerrada

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