La enfermedad conocida como la artrosis cervical es degenerativa, afecta a partir del desgaste las articulaciones del cuerpo en general. Este trastorno principalmente afecta las vértebras y discos de la columna cervical, ocasionando la pérdida del cartílago situado en las articulaciones de estas vértebras.

La artrosis cervical puede presentarse a cualquier edad, sin embargo, generalmente aparece en pacientes entre los 35 y los 60 años de edad, intensificándose los síntomas mientras la edad es más avanzada.

Por esta razón, uno de factores determinantes de riesgo a padecer esta enfermedad es la edad y los agentes hereditarios, como la predisposición genética a la artrosis. Además, de los hábitos de posturas y rutinas de trabajo diarios que pueden dar lugar a lesiones en la columna cervical.

Síntomas de la artrosis cervical

artrosis cervical

 

  1. Cefaleas frecuentes o migrañas.
  2. Pinzamiento cervical o latigazo, por distensión de los ligamentos vertebrales.
  3. Agotamiento muscular y flacidez.
  4. Sensación constante de adormecimiento y hormigueo en las extremidades. Principalmente en los brazos, los hombros, las manos y los dedos de los pies.
  5. Debilidad general y pérdida de equilibrio.
  6. Dolor constante de cuello y espalda.
  7. Tortícolis frecuentes, lo que causa una dolorosa rigidez en el cuello, limitando los movimientos.
  8. Sensación de quemazón o escozor por irritación de los nervios de médula espinal que están en la cervical.
  9. Muy poco frecuente se han diagnosticado problemas de visión.
  10. Inestabilidad al caminar y mareo por causa de falta de equilibrio.
  11. Ansiedad o depresión.

Diagnóstico y factores de riesgo de la artrosis cervical

Según datos analizados por Sociedad Española de Reumatología, se estima que alrededor de siete millones de personas en España mayores de veinte años padecen de artrosis. Mucho más frecuente en el caso de artrosis cervical en mujeres. Aunque no se conocen con exactitud todavía las causas de la enfermedad, los factores riesgo comunes son la edad, el sexo, la obesidad, la genética, hábitos posturales, traumatismos y menopausia.

El diagnóstico de la artrosis cervical está basado en la historia clínica del paciente. Si padeces dolor constante en el cuello, específicamente en la parte posterior, y además presentas dificultad en los movimientos; estos son síntomas propios de la enfermedad, así que puede que la padezcas.

Si sospechas que estás padeciendo de artrosis cervical, consulta a tu médico. Él te realizará varias pruebas para diagnosticarte profesionalmente; como por ejemplo, las radiografías, la resonancia magnética nuclear o  la ecografía de alta resolución, por medio de la cual podrá examinar las partes blandas.

Instrucciones

A continuación te presentamos los tratamientos más comunes para la artrosis cervical:

artrosis cervical

  1. Se basa en la administración de medicamentos para controlar y disminuir el dolor.
  2. La práctica diaria de ejercicios con movimientos suaves y estiramientos basados en fisioterapia.
  3. Te recomendamos aplicar calor de forma local y guardar reposo para calmar el dolor.
  4. La hidroterapia es un tratamiento efectivo en algunos casos; así como los baños termales.
  5. La acupuntura o los tratamientos de ultrasonido también se recomiendan.
  6. Los masajes con aceites esenciales de semillas de hinojo, de jengibre, de eucalipto o de manzanilla para calmar los dolores musculares y articulares son muy efectivos para calmar la artrosis cervical.
  7. En algunos casos, los médicos indican utilizar un collarín cervical, también conocido como minerva.
  8. Desde el punto de vista psicológico, un tratamiento común es la terapia cognitiva conductual, para mejorar la postura y los hábitos de trabajo diario.
  9. La cirugía de la artrosis cervical es indiada solamente para tratar los peores casos o padecimientos crónicos, pues aunque mejora mucho los síntomas tiene sus riesgos.
  10. Los analgésicos más utilizado para calmar los síntomas son el paracetamol y el naproxeno.
  11. También se indican antiinflamatorios no esteroideos, cuando se trata de una artrosis severa.
  12. Los condroprotectores conocidos como el condrotín sulfato o el sulfato de glucosamina se indican con precaución dependiendo el caso.
  13. Así mismo, es usual que se controlen los síntomas por medio del uso de relajantes musculares. El conocido Myolastan era uno de los más utilizados hasta que fue retirado del mercado.
  14. Otra opción bastante efectiva es el tratamiento con infiltraciones de corticoides directamente en la articulación. Sin embargo, este solamente se indica en pacientes que sufren de un dolor muy intenso y después de haber diagnosticado la enfermedad por medio de radiografías.

 

Que Necesitas

  • Consultar con tu médico.
  • Radiografías o resonancia magnética.
  • Evaluación de tu historia clínica.
  • Antiflamatorios.
  • Analgésicos.
  • Dieta sana.
  • Ejercicio moderado.
  • Higiene postural.
  • Colchón ortopédico.
  • Masajes diarios o frecuentes.

Artrosis Cervical

Consejos

Con estos consejos podrás prevenir la artrosis cervical:

  1. Evita llevar cargas con un solo brazo.
  2. Habitúate a dormir con almohadas que no sean muy altas o demasiado duras para que tengas una buena postura al descansar.
  3. Evita hacer movimientos bruscos o flexiones repentinas para que no sufras torceduras de tendones o se te sueltes algún hueso.
  4. Trata de no pasar mucho tiempo con la misma postura, sobre todo si tienes un ritmo de vida sedentario o un trabajo de oficina, con el fin de evitar malas posturas que ocasionen o intensifiquen el dolor.
  5. Evitar los deportes de contacto.
  6. Te recomendamos hacer estiramientos de cadera y espalda como ejercicio matutino para garantizar el flujo de líquido en las articulaciones.
  7. También son efectivos los ejercicios aeróbicos diarios y los de relajación como el yoga.
  8. No te olvides de contar con un buen colchón ortopédico, para que descanses cómodamente y tu cuerpo mantenga una posición adecuada al dormir.
  9. Por otra parte, el dolor de artrosis cervical aumenta significativamente en casos de estrés crónico o fatiga por exceso de horas de trabajo o situaciones que causen algún tipo de presión social; por lo tanto, te recomendamos manejar lo mejor posible las situaciones de estrés.

 

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