Cómo curar el colon irritable

El síndrome del intestino irritable o colon irritable es una enfermedad crónica que afecta al intestino. Este trastorno funcional del intestino está asociado a hinchazón, molestia o dolor en la zona abdominal y alteraciones en las deposiciones, que alterna períodos de estreñimiento con otros de diarrea.

Esta enfermedad, también denominada habitualmente colitis mucosa o colon espástico supone un cambio drástico en la calidad de vida de las personas afectadas.

Aunque en mayor porcentaje el colon irritable afecta a mujeres de mediana edad, puede presentarse en pacientes de todas las edades incluidos niños, aunque no es tan frecuente. Se calcula que el 50% de los pacientes afectados por esta enfermedad tiene entre 20 y 39 años, sin embargo, el 25% de las personas con colon irritable tiene los primeros brotes antes de los 20 años.

Causas y síntomas

Las causas del colon irritable se desconocen, aunque sí se ha establecido una relación entre distintas causas ambientales y personales como el estrés como una de los principales detonantes de los brotes.

Los síntomas de la colitis mucosa van desde el dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, fatiga, hinchazón abdominal, ardor de estómago, etc. En menor medida, algunos pacientes también presentan problemas tales como la necesidad de evacuar constantemente o la incontinencia fecal.

Como vemos, los síntomas afectan sobre todo a la calidad de vida y a las actividades diarias de las personas aquejadas de esta enfermedad que suelen además padecer miedo a la aparición de brotes o crisis que suelen ser imprevistas y suponer un problema a la hora de realizar actividades cotidianas, afectan a su vida social y laboral.

En la actualidad los pacientes que padecen esta dolencia tienen que seguir un tratamiento médico y sobre todo un control sobre su dieta. En muchas ocasiones, y debido a los síntomas y al estrés como posible causa, son muchos los pacientes que reciben además tratamiento psicológico.

Colon irritable durante el embarazo

En el caso de las mujeres que padecen esta enfermedad, son muchas las dudas sobre si esta afecta a sus posibilidades de ser madre. En general, cuando una mujer tiene un brote y la enfermedad está activa, no es aconsejable que se quede embarazada. Del mismo modo, si presenta reservorio ileoanal aquejan una reducción en su fertilidad, y esto es debido a las adherencias quirúrgicas alrededor de las trompas de falopio.

Sin embargo, si la enfermedad no está activa, y la mujer lleva una alimentación sana, no hay motivo por el que no pueda quedarse embarazada como cualquier otra mujer (al margen de otros problemas que pueda presentar o no).

Es importante tener en cuenta que si una mujer con esta enfermedad en período activo se queda embarazada probablemente los síntomas persistirán durante todo el embarazo, y por tanto, aumenta el riesgo de abortos expontáneos, nacimientos prematuros o con bajo peso. Si la mujer queda embarazada cuando la enfermedad está en remisión, las incidencias de problemas durante el embarazo son los mismos que en cualquier otra mujer que no presenta esta enfermedad.

En el caso de los hombres con esta enfermedad, durante los brotes pueden presentar una disminución del número de espermatozoides, y en muchos casos esto es debido también al tipo de medicación, ya que muchos medicamentos afectan al número de espermatozoides.

Cómo curar el colon irritable

Actualmente no se ha encontrado una cura eficaz para terminar de raíz con la enfermedad sin embargo, son muchos los tratamientos que se aplican para paliar los síntomas y los efectos de las crisis que padece la persona enferma. Por lo tanto, son tratamientos sintomáticos, y no tanto preventivos o una cura para la enfermedad.

Hay que diferenciar entre tres ámbitos de actuación frente a la enfermedad:

Tratamiento médico:

Cada paciente sufre la enfermedad de una forma diferente, y la incidencia de los síntomas dependerá de cada momento y persona. Es por ello que el profesional sanitario que lleva el caso pautará la medicación para ajustarse a los parametros de cada brote.

Para cada síntoma, el médico recetará unos medicamentos con un tiempo determinado de consumo, ya que el tratamiento de la enfermedad es puntual en cada momento, cuando los síntomas son más acusados. Estos medicamentos pueden ser espasmolíticos, que se utilizan para inhibir los espasmos intestinales, que causan serias molestias y dolor abdominal.

También procinéticos, que estimulan la motilidad intestinal, y para el resto de problemas digestivos también se pueden recetar antidiarréicos o laxantes.

Debido a los problemas que la enfermedad ocasiona en el día a día de los pacientes, en muchas ocasiones también se recetan antidepresivos o ansiolíticos, para tratar cuadros de depresión o ansiedad.

Otras terapias:

Técnicas de relajación y bienestar

Además del tratamiento médico, que se emplea cuando una crisis se agudiza, y que es una solución puntual, también existe otro tipo de tratamientos que están relacionados con otros síntomas causados por la enfermedad, como la depresión o la ansiedad, que muchas veces padecen las personas afectadas por este síndrome.

A parte de un tratamiento psicológico, otras terapias como el pilates, meditación o yoga, permiten aliviar situaciones de estrés, que se ha identificado como una de las posibles causas de esta enfermedad. Se trataría por tanto de una terapia que además de repercutir positivamente en el día a día, permite prevenir los brotes o crisis que están ocasionados por esta condición.

Se trata de técnicas, como la acupuntura, que tienen un efecto terapéutico sobre el cuerpo que puede ir desde aliviar algunos síntomas como mejorar la calidad de vida, no solo cuando hay una crisis sino en general, por tanto, ayuda igualmente a prevenir algunos de los síntomas de esta enfermedad.

Dieta y estilo de vida:

Además de las terapias y tratamientos farmacológicos que hemos visto, el colon irritable puede aliviarse o controlarse mediante una dieta adecuada. Un estilo de vida sano y evitar cierto tipo de alimentos que puede mejorar los síntomas y prevenir las crisis.

Una persona que sufra de colitis mucosa, puede solicitar que un profesional le paute una dieta y le proporcione un listado de alimentos que debe evitar para prevenir o controlar la enfermedad.

Un  ejemplo de dieta para el colon irritable contiene en normas generales las siguientes pautas:

  • Debe contener una ingesta moderada del tipo de fibra que se encuentra en los alimentos integrales ya que es fibra insoluble.
  • Evitar todos aquellos alimentos que tengan un contenido alto en grasas.
  • Evitar las frutas cítricas (la naranja especialmente) y las espinacas.
  • Aumentar la ingesta de fibra soluble, incluso con suplementos alimenticios. Este tipo de fibra podemos encontrarla en alimentos como la manzana o el dulce de membrillo.
  • Seleccionar aquella frutas que contengan más pectina, como la manzana sin pelar, y evitar aquellas que aporten una mayor cantidad de fructosa (el tipo de azúcar presente en las frutas). Es recomendable evitar tomar zumos y néctares.
  • Evitar los edulcorantes, las bebidas gaseosas, el café o el té, así como cualquier comida picante.
  • Aumentar el consumo de agua. Se recomienda al menos 2 litros al día. De este modo se reponen los líquidos que se pierden durante los períodos de diarrea, así como combatir el estreñimiento. También algunas infusiones suaves que no sean laxantes se pueden consumir. La pasiflora o la valeriana por ejemplo además ayudan a controlar el estrés, de modo que los síntomas mejoran.

Además de los alimentos que se recomiendan consumir y los que se recomienda evitar, hay un cierto tipo de productos que pueden acarrear ciertas intolerancias alimentarias. Esto no significa que la persona sea alérgica sino que debido al colon irritable, y otros trastornos parecidos como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, son alimentos que el aparato digestivo no tolera bien.

Estos alimentos, que pueden generar o no intolerancia dependiendo de cada persona, suelen ser: La cebolla, el chocolate, los cítricos, el gluten, los huevos, el alcohol y la cafeína.

Cómo actuar si creemos que padecemos el síndrome del intestino irritable

En primer lugar, si se identifican una serie de síntomas y molestias que son compatibles con el colon irritable, es necesario acudir a un profesional médico para que verifique el diagnóstico.

Bajo ninguna circunstancia una persona con esta o cualquier otra enfermedad debe comenzar a tomar un tratamiento médico que no haya sido prescrito por un facultativo.

Los cambios de hábitos alimenticios y de estilo de vida son el siguiente paso: una vez el médico especialista indica los alimentos que se deben evitar y aquellos cuya ingesta hay que aumentar, se debe mantener esa dieta especialmente durante los brotes.

Solicitar la ayuda profesional que se precise, incluida la terapia psicológica en caso de ser necesario.

El síndrome del intestino irritable afecta a la actividad diaria y supone un descenso en la calidad de vida, por lo que muchas veces la terapia psicológica es tan importante como el tratamiento médico para los síntomas.

Es conveniente evitar las situaciones de estrés, mediante técnicas de relajación, meditación, deporte y estilo de vida sana. De este modo se previenen las crisis y una mayor incidencia de la enfermedad.

Ante cualquier duda sobre el síndrome del colon irritable es importante acudir a un profesional para que proporcione la información necesaria así como una serie de pautas que ayudan a prevenir y a paliar los síntomas.

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