Durante las estaciones de otoño e invierno muchas personas sufren de amigdalitis y si bien estos son los meses durante los que la enfermedad más se manifiesta cabe mencionar que algunas personas también se contagian durante el verano y la primavera, aunque esto no es lo corriente. La amigdalitis es la infección de amígdalas que puede ser causada por virus (la más habitual) o por bacterias (estreptococos). Los síntomas de la amigdalitis son muy fácilmente reconocibles. Lo más común es el dolor de garganta permanente que aumenta al tragar (sólidos pero también líquidos), inflamación de las amígdalas, mal aliento, fiebre, sensación de cansancio y malestar generalizado.

Como puede observarse a través de esta enumeración (y como ya habrás experimentado alguna vez a lo largo de tu vida) se trata de una enfermedad bastante molesta y muy común. Casi todas las personas la han sufrido alguna vez, sobre todo a lo largo de su niñez y adolescencia, que es el periodo vital en el que más suele manifestarse. Lo bueno de esta afección es que es muy fácilmente identificable. Sin embargo no por ello debes dejar de visitar a tu médico, ya que te conviene conocer el tipo de enfermedad que sufres para poder curarla bien.

A través de un examen físico tu doctor podrá diferenciar entre si se trata de una amigdalitis aguda o crónica y pasará a recetarte los medicamentos oportunos para su correcto tratamiento. Este suele constar de medicamentos analgésicos para aliviar el dolor y la inflamación.

La amigdalitis es muy contagiosa, por lo que es muy normal que si estás rodeado de personas que la padecen (en casa, en clase, en el trabajo,…) también tu termines contagiándote. No existe una manera cien por cien eficaz para prevenir su aparición. La única forma recomendable de tratar de evitar es mediante el reforzamiento de nuestro sistema inmunitario. Dicho refuerzo debe llevarse a cabo mediante la realización de actividad física habitual y una correcta y sana alimentación, muy rica en vitaminas. Si no has tenido suerte a la hora de prevenir la enfermedad y ahora mismo la padeces, no te preocupes, a continuación te explicamos cómo curar la amigdalitis.

¿Que necesitas para curar la amigdalitis?

  • Antiinflamatorios
  • Antibióticos

Instrucciones para curar la amigdalitis

  1. Acude al médico para que diagnostique tu enfermedad. Seguramente, dada la familiaridad de sus síntomas, tu mismo habrás sido capaz de saber que estás sufriendo amigdalitis. Sin embargo debes recordar que acudir al centro de salud es de gran importancia ya que el médico debe diagnosticar si se trata de una amigdalitis aguda o una crónica, ya que su tratamiento será diferente.
  2. Lo más común es que tu doctor te recete algunos analgésicos para tratar el dolor de garganta que estás sufriendo y que puedas comer y beber con normalidad. Los más habituales son paracetamol, aspirina, ibuprofeno,…Si decides medicarte por tu cuenta debes tener en cuenta las dosis recomendadas de cada fármaco. Si no estás seguro pregunta a tu farmacéutico o consulta el prospecto de los medicamentos. Asimismo recuerda que tomar aspirina muy a menudo no es recomendable ya que tiene la propiedad de licuar la sangre, por lo que no es muy aconsejable para mujeres y niños. Te recomiendo que te inclines a elegir otro tipo de analgésico que puedas tomar durante más tiempo y que no tenga este tipo de efectos secundarios, la oferta es muy amplia.                                                                                           medications-257344_640
  3. En caso de que la amigdalitis haya sido causada por una bacteria se te recetará un antibiótico. Los antibióticos se venden únicamente bajo prescripción médica, por lo que acudir al médico, tal como te hemos indicado en el primer punto, resulta de gran importancia. Lo habitual es que los antibióticos se tomen durante un periodo de tiempo breve, unos tres o cuatro días, dado que se tata de una medicación bastante fuerte. Si una vez terminada su ingestión continúas sintiendo molestias no debes tomar más antibióticos. Su efecto continúa durante varios días más tarde por lo que una sobremedicación es muy desaconsejable. Además, tal como te darás cuenta, estos fármacos te producirán un gran cansancio (que se suma al provocado por la propia enfermedad) por lo que es recomendable que durante esos días te abstengas de realizar actividades físicas.
  4. Si tienes fiebre los analgésicos te ayudarán a bajarla. También puedes ayudarte de compresas frías para bajar tu temperatura corporal. En la actualidad se venden compresas de gel que puedes enfriar en tu congelador, aunque cualquier toalla o paño de cocina puede servirte para el mismo fin. Simplemente debes llenar un recipiente de agua fría y cubitos de hielo. Sumerge las toallas o paños en el agua y escúrrelos bien. Luego debes colocarlos sobre la frente y las axilas. Notarás que la fiebre baja muy rápidamente.                             file000707635832_opt
  5. También se recomienda tomar vitamina C aunque, en realidad, esto es algo más preventivo que curativo. Como te hemos indicado al inicio del texto mejorar tu sistema inmune con una dieta rica en vitaminas ayuda a prevenir el contagio de la enfermedad. Una vez que ya te has contagiado la vitamina C no te curará, pero ayudará a recuperar tu sistema inmunológico, por lo que no está de mal tomar refuerzos y suplementos vitamínicos como complemento a la medicación anteriormente citada.
  6. Junto a estos tratamientos médicos y farmacéuticos existen una gran variedad de remedios caseros que te ayudarán a disminuir las molestias típicas de la amigdalitis. Las infusiones calientes y los requemados resultan muy útiles para el alivio del dolor de garganta.
  7. Por último recuerda que debes descansar durante todo el periodo de la enfermedad. Una amigdalitis mal curada puede extenderse en el tiempo y resultar muy molesta. Es mejor que te tomes un par de días de descanso del trabajo o los estudios y luego puedas volver recuperado a tus actividades habituales al 100%.                                                                   allergy-18656_640

Consejos para curar la amigdalitis

  • No dejes de acudir al médico. Si te diagnostica amigdalitis crónica es posible que necesites de una intervención quirúrgica para poder poner fin a tus molestias. Esta operación de extirpar las amígdalas es muy común por lo que apenas existen riesgos.
  • Mantén una buena higiene dental y bucal. La amigdalitis es causada por un virus o bacteria. Mientras mejor mantengas la higiene de tu boca antes te repondrás, pues ayudará a que elimines bacterias y microorganismos de tu cavidad bucal.
  • Sigue una dieta sana. El dolor de garganta al tragar seguramente haga que no quieras comer. Sin embargo debes alimentarte muy bien para que tu cuerpo cuente con las defensas necesarias para combatir la enfermedad. Si te cuesta mucho tragar sigue una dieta blanda basada en purés, sopas y papillas.
  • La inflamación de las amígdalas hará que estás aumente de tamaño considerablemente. En casos extremos esto puede llegar a provocar asfixia. Si ves que tus amígdalas crecen mucho acude al médico o a urgencias.
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