La limpieza y la higiene son muy importantes en nuestro día a día. Muchas enfermedades pueden venir de una mala higiene o de no limpiar con delicadeza ciertas partes del cuerpo, como el ombligo.

Cómo limpiar el ombligo

Hay ciertas zonas a las que no le echamos excesiva cuenta a la hora de lavarnos y que son, sin duda alguna, muy importantes para mantener una higiene general a la altura de nuestras necesidades. Por lo tanto, limpiar el ombligo debe convertirse en una de esas cosas que hacer cuando estamos limpiándonos, duchándonos, etc. No olvides esa zona, entre otras, para estar perfectamente limpios.

Cómo limpiar el ombligo

Pero no desesperes, hay ciertos consejos que se pueden seguir para tener una limpieza óptima de nuestro ombligo, así que, poco a poco, podemos meter en nuestra rutina limpiar todo, incluido dicha parte, y conseguir que todo vaya viento en popa. También es importante seguir una serie de precauciones, ya que no todo va a ser limpieza, para evitar que la limpieza sea tan exhaustiva todas las veces que nos duchamos.

¿Que necesitas para limpiar mi ombligo?

  • Bastoncillos
  • Una toalla de tela que no suelte pelusas
  • Toallitas húmedas

Instrucciones para limpiar mi ombligo

  1. Reconocer nuestro ombligo. Hay muchos tipos de ombligos y cada uno necesita una limpieza distinta. Si tu ombligo es profundo, vas a necesitar una limpieza más en profundidad, como es obvio. Aún así, todos los ombligos necesitan ser limpiados, ya que se pueden convertir en un foco de infecciones demasiado peligroso. Para reconocer nuestro ombligo tenemos que tener en cuenta la profundidad, el tamaño y la posición. Ya hemos dicho que no todos son iguales, así que aprende cómo es el tuyo qué necesidades tiene. A partir de ahí, todo debe ir sobre ruedas, y es que no es más que seguir una serie de indicaciones bastante sencillas.
  2. Dale importancia en la ducha. Una vez entremos en la ducha, es importante que echemos mucha agua y mojemos mucho la zona, no sólo el ombligo. Debemos mojar toda la zona de alrededor para quitar cualquier tipo de suciedad residual que se quede.
  3. Utiliza jabón. A la hora de ducharnos, cuando pasemos por la zona del ombligo no debemos pasar sin más. Utiliza un poco el dedo si la profundidad es amplia, pero no te pases, ya que puede llegar el caso de que te hagas daño. Utiliza cualquier tipo de jabón, dependiendo de tu piel.
  4. Aclarar bien. Después de usar el jabón, debemos utilizar mucha agua para aclarar bien la zona, ya sea en el interior del ombligo como el exterior. Es de suma importancia que no queden restos de ningún tipo, ya que, en ese caso, limpiarlo resulta totalmente inútil. Utiliza agua fría o caliente, según te guste a ti más, pero intenta terminar siempre regando la zona con agua templada, ya que la fría no elimina por completo toda la suciedad y los gérmenes. Sé paciente y dedícale su tiempo.
  5. Secarlo siempre bien. Pero, ¿cómo? Te preguntarás. Pues vamos a ver cómo poco a poco para que vayamos asimilando el proceso completo sin ningún tipo de problema. Es importante, como hemos dicho anteriormente, que sepamos qué tipo de ombligo es el nuestro.
  6. Utiliza toallitas húmedas. Una vez salgamos de la ducha y le hayamos dado un buen repaso a nuestro ombligo llega el momento de las toallitas húmedas. Coge una y limpia la zona de alrededor de forma suave y delicada, sin ningún tipo de miedo. Acto seguido, coge una nueva toallita e introduce un poco en el ombligo, sin apretar demasiado. La idea es que toque el fondo, pero no lo apriete. De nuevo, en este paso es importante qué tipo de ombligo tengamos. Una vez le demos un par de vueltas a la toallita, la sacamos y tiramos.
  7. Utiliza bastoncillos. Esto secará a la par que limpiará la zona. Debemos usarlos después de utilizar las toallitas húmedas, ya que si los utilizamos antes vamos a tener problemas de sequedad. Por lo tanto, no olvides utilizar, tras la ducha, unas toallitas y luego unos bastoncillos. Úsalos de forma delicada, en círculos y sin apretar demasiado. Es importante que seamos suaves con cada movimiento, pero firmes. Hay varios tipos de bastoncillos y debemos usar el que mejor nos convenga.
  8. Usa una toalla seca. Cuando hagamos todo esto, como paso final para limpiar nuestro ombligo a la hora de salir de la ducha, lo que tenemos que hacer es coger una toalla bien seca. Es recomendable utilizar una toalla pequeña para sólo esta parte del cuerpo, es decir, debemos guardar una toalla para secar y limpiar sólo nuestro ombligo. No debe soltar pelusas -esto es muy importante- y es mucho mejor si resulta un poco rasposa. Si es demasiado suave, no eliminará la suciedad que haya podido quedar. Seca bien la zona en círculos y luego introduce un poco en el ombligo para terminar de secarlo.
  9. Evita la suciedad. Puede resultar obvio, pero no lo es tanto como parece. Solemos caer en la trampa de no hacerle caso al ombligo y dejar que la suciedad se acumule ahí durante días y días. Puedes hacer una comprobación periódica del ombligo.
  10. No dejes que huela. Hay ocasiones en las que el ombligo puede llegar a oler. No debemos dejar que esto ocurra, es lo peor que podemos hacer. Hay que ser constante y periódico a la hora de mantener nuestro ombligo limpio.
  11. Evita las pelusas. Siempre y cuando vayamos a elegir ropa para ponernos, debemos elegir una ropa que no suelte pelusas. El algodón suele soltar muchas pelusas y nuestro ombligo puede terminar totalmente poblado de ellas. Por esa razón, utilizar algún tipo de sintético es mucho mejor para mantener nuestro ombligo limpio, pero bien es cierto que los sintéticos nos hacen retener más el calor y, por lo tanto, nos hacen sudar más, así que no hay que abusar tampoco de ellos.
  12. Cuidado con tu ombligo cuando vayas a la playa. Si vas a la playa, cuidado con el ombligo, ya que puede introducirse arena, agua del mar, etc. Cuidalo bien y si eres de ombligo delicado, una opción que puedes tener en cuenta es taparlo con algún tipo de gasa, aunque no es del todo recomendado. Si llegas unas toallitas, eliminas por completo el problema de la suciedad, ya que puedes darle un poco cuando salgas de darte tu baño de turno y eliminas la partículas de suciedad que pudieran habitar en el mar en el que nos hemos introducido a darnos un refrescante baño.
  13. Mantén siempre tu ombligo seco. Si tienes tu ombligo seco, lo tendrás bien. No dejes que se moje demasiado. En un día de lluvia, por ejemplo, si te cae encima un buen chaparrón, no olvides secarte el ombligo cuando te seques todo el cuerpo, ya que es una parte que se suele olvidar.
  14. Cuidado con las mascotas. Si tienes mascotas en casa, éstas suelen habitar por toda la casa: sofá, cama, etc. De ser así, cuidado, porque el pelo suele enredarse con todo y se puede meter en nuestro ombligo, dando lugar a una suciedad extra que no debe estar ahí. Con mantener los sofás y las camas libres de pelo, todo estará bien. Existen unos rodillos de papel que tiene alrededor un pegamento que se pueden comprar en casi cualquier sitio y son muy útiles en este sentido. La recomendación general es que si está todo libre de pelos, está todo mucho más limpio.

Cómo limpiar el ombligo

Consejos para limpiar mi ombligo

  • Cuida de tu ombligo como si fuera una parte más importante de tu cuerpo. Dedícale su tiempo y limpialo bien después de cada baño. No dejes que la suciedad se acumule y no te olvides de él durante el momento de la ducha, tal y como hemos comentado antes ya.
  • Procura tener cierto cuidado con los elementos que te rodean, es decir, no dejes que ningún tipo de elemento exterior te eche abajo la limpieza de tu ombligo. Ten cuidado con la ropa que utilizas, con el gel de baño que uses (procura siempre utilizar el que mejor le venga a tu piel) y olvida por completo acercar al ombligo alcoholes y cosas por el estilo. Es importante que el cuidado sea perfecto para mantener la salud en esta zona del cuerpo.
  • Si ves que el secado se te resiste, intenta utilizar un secador de pelo, pero ten cuidado con esta técnica, ya que no siempre es buena, puesto que el calor del secador de pelo es demasiado elevado y puede causarnos problemas al estar pensado para el cuidado del cabello. Si lo usas, ponlo en el modo más frío que tenga el secador y no lo acerques demasiado al ombligo.
  • Otro consejo que puedes seguir es tener la zona bien afeitada, pero con cuidado. No te hagas cortes por la zona del ombligo, ya que es una zona delicada y dolorosa. Evita también los piercings y los tatuajes si quieres tener la zona muy limpia, ya que estos elementos pueden dar lugar a cierta suciedad innecesaria, así que en esta zona cuantas menos cosas, mejor resulta para nosotros.
  • No te toques la zona a no ser que sea para limpiarla. Solemos tener las manos manchadas, así que tocar el ombligo no nos aporta más que suciedad que puede acumularse todo el tiempo.
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