Cómo tomar azitromicina

Para enfermarse solo hace falta tener salud. La enfermedad está a la orden del día y esta es una realidad que se hizo mucho más notable en el año 2020 con la llegada del Covid-19, un virus que ha cegado la vida de miles de personas.

En su esfuerzo por mantener una buena salud, científicos y médicos han ideado una gran cantidad de medicamentos, muchos de los cuales tratan enfermedades como el cáncer, el VIH, entre otras y tienen un costo muy elevado, que no permite que estén al alcance de todos.

No obstante, existen otros medicamentos que ayudan a combatir enfermedades ocasionadas por virus y bacterias y que son más accesibles al público en general. Muchos de ellos son antibióticos, como la azitromicina.

Sin embargo, el uso indiscriminado de los antibióticos ha hecho que las bacterias muten y se hagan más resistentes a ellos. Por eso, muchos de estos medicamentos ya no pueden ser utilizados para combatirlas, pues no surten ningún efecto. Y esta es una situación que se ha extendido rápidamente.

antibióticos

La resistencia a los antibióticos echa por la borda los avances que ha tenido la medicina moderna. Asimismo, prolonga el tiempo de estancia en los centros médicos e incrementa los gastos en otros medicamentos.

En vista de esto, la necesidad de tomar azitromicina para tratar ciertas enfermedades hace que surjan algunas interrogantes, como ¿Cuál es la mejor manera de tomarla? ¿Por cuánto tiempo se debe hacer? ¿Cuáles son las contraindicaciones o aspectos negativos a considerar?

Conocer las respuestas a estas preguntas es muy importante, ya que de ello depende que puedas disfrutar de buena salud. Este breve artículo se ha escrito con la intensión de brindar la orientación correcta y oportuna en lo relacionado con la administración y uso de este antibiótico muy común en cualquier farmacia.

Instrucciones para tomar azitromicina

azitromicina

Los antibióticos son un tipo de fármacos que se emplea para combatir infecciones ocasionadas por las bacterias y que no son eficientes cuando estas infecciones son producidas por virus.

Los antibióticos tienen la función de acabar con los microorganismos y detener su reproducción, haciendo que sea más fácil eliminarlos por vías naturales del organismo. Tomando en cuenta su estructura química, podemos encontrar diferentes tipos, aunque algunos son efectivos para combatir diferentes tipos de bacterias.

Para saber qué antibiótico tomar, debes visitar al médico, pues es el que cuenta con la capacitación necesaria para determinar cuál es la bacteria responsable del proceso que se está desarrollando.

No obstante, la efectividad de un tratamiento depende de otros factores, como la absorción del medicamento en el torrente sanguíneo, la cantidad de medicamento que llega hasta los focos de infección en el organismo y la rapidez con la que el organismo se encarga de eliminar el medicamento.

En el caso específico de la azitromicina, este es un antibiótico que se usa con mucha frecuencia para tratar infecciones de índole respiratorio, así como enfermedades de transmisión sexual, diarrea y otras infecciones.

Se ha convertido en uno de los más usados, ya que suele administrarse un solo comprimido al día por un período de tiempo comprendido entre los 3 y 5 días. De hecho, hay infecciones que se pueden tratar con tan solo una dosis.

Ahora bien, puede indicarse para tratar infecciones, como la neumonía, la gonorrea, la amigdalitis, la sinusitis, la clamidia, la otitis, el acné, el cólera, entre otras enfermedades. Pero, ¿Qué necesitas saber sobre su uso?

¿Que necesitas para tomar azitromicina?

azitromicina

Puedes tomar la azitromicina tanto con el estómago vacío como junto con los alimentos. No debes exceder la dosis recomendada, es decir, un solo comprimido al día. Si el tratamiento es de más de un día de duración, lo más recomendable es que, al día siguiente, lo tomes a la misma hora.

En caso de que olvides tomarlo, hazlo tan pronto como te sea posible. No obstante, si ya está cerca la próxima dosis, no tienes que tomarte dos comprimidos, con uno basta.

Por otra parte, es necesario que sepas que, como cualquier otra droga, la azitromicina debe conservarse en un lugar seco y que esté alejado del calor. Sin embargo, el cuarto del baño no es un lugar recomendable para su almacenamiento ni el de ningún otro medicamento.

Si observas la presencia de alguna reacción alérgica, lo más indicado es que suspendas su uso e informes al médico que te lo recetó.

La posología recomendada para la sinusitis es de un comprimido de 500 mg al día por 3 días. Para la clamidia, 1000 mg en una dosis única. En el caso de la neumonía, 500 mg el primer día y luego 250 mg al día por 4 días.

Si bien es cierto que la posología del medicamento varía dependiendo de cuál sea la enfermedad que se trate, por lo general, el uso más frecuente es de 3 días. No obstante, la azitromicina es capaz de llegar al espacio intracelular, en donde se aloja por una semana. Por eso, si se administra durante tres días, se considera que actúa en el organismo por unos 10 días.

También necesitas saber que, si estás en un tratamiento con azitromicina, no puedes consumir alcohol, sino hasta al menos 24 horas después de haberlo concluido. En caso de las mujeres que toman pastillas anticonceptivas, no corren el riesgo de que ser corte su efecto.

Ahora bien, ¿Qué otras cosas debes tener en cuenta a la hora de tomar la azitromicina? Veámoslo.

Consejos para tomar azitromicina

azitromicina

Aunque la azitromicina es un fármaco muy seguro, no está exento de ocasionar efectos secundarios. Entre los más comunes se encuentran las náuseas, el vómito, los cólicos, la diarrea. Sin embargo, solo ocurre entre el 5 y el 10 % de los casos. Por lo general, estos síntomas suelen presentarse mayormente cuando se administra una dosis mayor o igual a 1 gramo diario.

Este antibiótico no es recomendado en pacientes con enfermedades hepáticas. En especial, en el caso de padecer hepatitis o cirrosis, ya que puede ser tóxico para el hígado. Tampoco lo deben usar aquellas personas que sufran de miastenia gravis.

Asimismo, pese a que no se ha comprobado que pueda causar malformaciones en el feto, no es recomendable usarla durante el embarazo, o si existe la sospecha del mismo, o en caso de estar amamantando a un bebé.

Por otra parte, es importante que estés al tanto de que, en ocasiones, los antibióticos suelen producir reacciones alérgicas. Entre las más leves están aquellas que producen erupción en la piel y las que dejan una leve sibilancia al respirar.

En cuanto a las reacciones alérgicas más graves, estas pueden llegar a ser mortales e incluir síntomas como inflamación de la garganta, dificultad para poder respirar, reducción de la presión arterial, etc.

Hay una diferencia muy grande entre sufrir un efecto secundario y ser alérgico al antibiótico. En el caso de ser alérgico, por nada en el mundo se le puede volver a recetar dicho medicamento, ya que su vida está en juego.

No obstante, en caso de haber sufrido un efecto secundario leve, por lo general, pueden continuar tomando algunos medicamentos que estén relacionados o hasta seguir con el mismo. Eso sí, son los médicos los que están encargados de determinar qué tan trascendente ha sido la reacción causada por el antibiótico y si puede, o no, continuar tomándolo.

Por nada en el mundo tomes azitromicina o algún otro antibiótico sin que antes haya sido recetado por tu médico tratante y, cuando se hayan hecho una prescripción del mismo, no excedas el tiempo de uso ni incumplas con el tratamiento.

Recuerda que siempre está la posibilidad de que las bacterias desarrollen resistencia a los antibióticos, cosa que perjudicaría aún más el panorama relacionado con la salud. Si sigues al pie de la letra las recomendaciones que te dé el médico, no habrá nada de que arrepentirse. Por el contrario, podrás decirle adiós a tu enfermedad y recobrar la salud.

 

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