Las quemaduras son más frecuentes de lo que parecen, sobre todo en casa, con un simple descuido con la plancha, con la vitrocerámica o con el horno podemos sufrir una quemadura al instante. E incluso podemos hablar de quemaduras producidas por el sol.

Por tanto se tratan de lesiones muy comunes y en general son dolorosas, aunque hay que señalar que en el caso de las quemaduras su gravedad dependerá del grado de quemadura que sufras. Teniendo en cuenta el tipo podemos actuar y tratar la quemadura como se merece.

Si deseas saber cómo curar una quemadura correctamente presta atención a este artículo de doncomo.com donde te enseñaremos cómo hacerlo, y así evitar algunos errores muy comunes en el tratamiento de quemaduras.

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Qué tipo de quemadura tienes

Lo principal a la hora de tratar una quemadura es reconocer qué tipo de quemadura tienes, pues las quemaduras leves podemos tratarlas en casa de cierta forma, pero en cambio las graves deben ser revisadas por un especialista puesto que requiere de más cuidados e incluso puede que de antibióticos para evitar que se infecte la zona.

Las quemaduras más comunes son las de primer grado o quemaduras leves. Son las producidas por la exposición al sol, o por contacto leve con algún elemento caliente. Se puede observar cómo la quemadura tan sólo ha afectado a la primera capa de la piel, pudiendo estar la zona enrojecida, un poco hinchada y puede que te duela o no. En el caso de sea esta la quemadura que sufres no debes alarmarte en exceso ya que puedes curarla en casa tú solo y no requiere que vayas al médico. La capa externa de piel donde se produce este tipo de quemaduras, conocida como epidermis tiene la capacidad de sanar por sí misma si le damos un poco de tiempo y además añadimos ciertos cuidados.

Fuente: https://www.tratamientopara.org/quemaduras-de-segundo-grado/

En el medio de la escala de gravedad por decirlo de una forma simple encontramos las quemaduras de segundo grado. En este caso la quemadura daña hasta dos capas de la piel. Es frecuente la rojez de la zona, la hinchazón, el dolor y la aparición de ampollas. Se producen por la exposición prolongada al sol, por contacto con cosas que estén muy calientes o que el contacto haya sido prolongado, como por ejemplo con la plancha o con agua hirviendo o con aceite hirviendo, etc. Es recomendable que no estalles la ampolla si la tienes, pues si lo haces serás más propenso a sufrir alguna infección, por lo que si la estallas debes lavar la zona con agua y jabón neutro para que esté siempre limpia, y además añadir un poco de pomada antibacterial. Si deseas ponerte una tirita o una venda puedes hacerlo siempre que hayas humectado la zona primero, de esta forma no se te pegarán a la herida. Puedes tratar las quemaduras de segundo grado como si fuese leve, excepto en el caso de que sea en las manos, la ingle, la cara o en los pies.

La siguiente quemadura es la más grave, se trata de las quemaduras de tercer grado. Estas quemaduras son realmente graves y es preciso que acudas al médico cuanto antes. Estas quemaduras dañan las tres capas de la piel, e incluso pueden llegar a dañar la grasa, los músculos, y las más graves pueden incluso dañar el hueso. Estas quemaduras se identifican rápidamente puesto que la piel presenta un aspecto como de curtido y además lucen en blanco y negro. El dolor suele ser más intenso que en los casos anteriores, pero también dependerá del grado de aguante del dolor de cada uno y de las capas dañadas de la piel. No te preocupes en exceso si la herida se encuentra humedecida, puesto que se debe a la filtración de las proteínas y la rotura de las células. Como ves estas son unas quemaduras muy graves y es importante que sean tratadas y revisadas por un médico cuanto antes.

Las quemaduras por bajas temperaturas se producen al estar la piel expuesta a bajas temperaturas durante un tiempo prolongado, como en el caso de la nieve o el hielo. Estas quemaduras también dañan las capas de tejido de la piel. Y la zona se verá de color rojo claro, negro o blanco. Además el dolor dependerá del tipo de quemadura y extensión. Después de sufrir la quemadura por bajas temperaturas es importante que vuelvas a calentar la piel en agua a una temperatura de 37 a 39 grados. Podrás tratar estas quemaduras como las otras y será preciso acudir al médico.

Las quemaduras por contacto con sustancias químicas. Este tipo de quemaduras se producen por el contacto de la piel con sustancias químicas nocivas que dañan las capas de la piel. Este tipo de quemaduras puede presentar manchas rojas, ampollas, sarpullidos e incluso úlceras abiertas en la piel. Ante este tipo de quemaduras es importante acudir al médico para sufrir el tratamiento adecuado. Además puedes llamar en primer caso al centro de intoxicaciones, ya que será preciso aislar la propagación de la sustancia química y neutralizar cuanto antes el efecto. No deberás mojar con agua las quemaduras por elementos como la cal seca y metales elementales como el magnesio, el fósforo, el litio, etc, ya que estos elementos reaccionarán peor, por eso es preciso identificar correctamente la sustancia química con la que te has quemado y llamar al centro de intoxicaciones para que te den los primeros pasos a seguir.

Una vez que ya has identificado qué tipo de quemadura tienes, podrás curarte la quemadura y realizar el tratamiento y los pasos que deben proceder.

Curar quemaduras leves

Nada más sufrir la quemadura es importante que pongas la zona afectada bajo el grifo de agua templada durante unos 10 o 15 minutos, esto también te ayudará a calmar el dolor. Nunca debes mojarte la quemadura con agua fría, debido a que este cambio extremo de temperaturas de calor a frío podrás dañar más la piel que está alrededor de la quemadura, y además el proceso de curación se retrasará.

Lo antes posible o mientras tengas la herida en remojo debes ir retirándote las joyas y la ropa que te aprieten o que te tapen la herida o la zona cercana. Retirar todo esto prevendrá mayores daños y permitirá que el flujo de la sangre corra mejor para que la herida comience a sanar.

Compresa fría. Si no puedes poner la herida bajo un chorro de agua templada, entonces busca cuanto antes una compresa fría o una bolsa de hielo y envuélvela en un paño o toalla humedecida. Pon esta bolsa sobre la quemadura y mantenla presionando levemente en la zona durante 10 o 15 minutos. Espera unos 30 minutos y luego vuelve a ponértela sobre la quemadura durante otros 10 o 15 minutos. Nunca te pongas el hielo o la compresa directamente sobre la herida pues puedes hacerte más daño en la piel.

Tómate un analgésico si el dolor es demasiado fuerte o si no lo soportas. Existen analgésicos de venta libre para los que no es preciso receta médica, como el ibuprofeno o el paracetamol. Nunca tomes aspirina si acabas de pasar la gripe o la varicela y nunca des aspirina a un niño pequeño. Si el dolor no ha pasado después de 4 horas, vuelve a tomar otra dosis.

Después de que hayas enfriado la herida deberás limpiar la quemadura para que no se te pueda infectar. Primero lávate las manos con jabón y después lava la quemadura con agua y jabón. Si tienes alguna crema antibiótica aplícate un poco para mantener la zona limpia y libre de infección (algún ejemplo es el neosporin). Nunca revientes las ampollas cuando estés limpiando y curando tu quemadura, pues estas mantendrán la zona libre de posibles infecciones. Si la ampolla ya se ha reventado o la herida está expuesta siempre deberás aplicarte un antibiótico para protegerte ante una posible infección. El aloe vera también puede ayudarte a aliviar el dolor y comenzar el proceso de curación.

Puedes vendarte la herida para evitar que le caiga suciedad o que te haga más daño, pero antes que nada es preciso que te apliques aloe vera o alguna pomada, pues si pones la venda o la gasa directamente en la piel, la nueva piel que se va formando quedará pegada a la venda, y a la hora de retirar la venda también tirarás de la piel nueva. Si ya se te ha pegado la gasa a la herida moja un poco la gasa con agua tibia o con solución salina para que vaya soltándose poco a poco. Aunque puedes vendarte la herida si así te sientes más cómodo o quieres evitar algún tipo de infección por ejemplo en el trabajo, realmente una quemadura de tipo leve no es necesario que se vende a no ser que la posible ampolla se haya reventado o que esté muy expuesta.

Mientras estés tratando, limpiando y curando tu quemadura a diario debes ser muy precavido y asegurarte de que no haya infección. De lo contrario ve cuanto antes a tu médico. Algunos signos de infección son sensibilidad, calor en la zona, dolor, endurecimiento de la zona de la quemadura y fiebre alta (superior a 39 grados).

Curar quemaduras graves

Lo primero que debemos saber es que tú solo no puedes curar una quemadura grave en casa. Estas quemaduras deben ser atendidas por profesionales sanitarios, por lo que ante una quemadura grave siempre deberás acudir al médico o si fuese preciso por la extensión de esta, llamar a una ambulancia.

En el caso de que seas tú el quemado o ya sea otra persona siempre se debe alejar al quemado de la zona de calor para evitar que la quemadura se haga más grave o que se extienda. Por supuesto, si la piel está muy pegada a la fuente de calor y al intentar retirar al paciente se requiere de mucha fuerza siempre es mejor dejarlo ahí asegurándonos de apagar la fuente de calor, y llamar a una ambulancia, puesto que los movimientos y la fuerza para sacarlo de ahí puede provocarle más daño aún e incluso producirle un shock.

Retira en cuanto puedas joyas y ropa ajustada para que la circulación de la sangre sea más fluida, y comience el proceso de curación.

Si la herida está expuesta busca una toalla limpia, mójala y colócala sobre la herida para protegerla de una infección mientras llega la ambulancia o vas al médico. No metas la herida bajo un chorro de agua.

Si la quemadura es producida por algún agente químico intenta retirar todo lo que puedas de la sustancia con un paño. Si no estás seguro de que el químico reaccione peor con agua, siempre es mejor no usar un paño húmedo y esperar a que llegue la ambulancia o llamar primero al centro de intoxicaciones para asegurarte y no agravar aún más tu quemadura.

Con estos consejos y pasos te hemos mostrado cómo curar una quemadura. Recuerda que las leves son comunes y puedes tratarlas en casa pero las graves deben ser revisadas por un médico.

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