Desde doncomos queremos ayudarte para que sepas cómo identificar un edema pulmonar. Para ello vamos a darte datos sobre los síntomas y tratamientos. Vayamos por partes.

Qué es un edema pulmonar

Se conoce como edema pulmonar a la acumulación anormal de líquido dentro de los pulmones. Esta acumulación de líquido, principalmente entre los capilares sanguíneos y los alveolos, es visible porque se aprecia cierta hinchazón en la zona pulmonar.

Este tipo de dolencia suele aparecer por varios motivos.

  • Debido a una insuficiencia cardiaca. La insuficiencia cardiaca se genera cuando el corazón deja de funcionar de manera correcta. En este caso la presión en las arterias que van directas al pulmón se eleva. Motivado por este aumento de presión el líquido es impelido con fuerza hacia los alveolos. A su vez, este líquido termina por provocar un problema respiratorio. Pues crea una barrera natural que impide el correcto paso del oxígeno a través de los pulmones.
  • Debido a una lesión directa en el pulmón, respirar gas venenoso o a causa de una infección grave. En el caso de la lesión directa puede ser provocada por algún tipo de accidente de coche o moto. En cuanto al gas venenoso, cualquier persona puede respirarlo cuando hay un incendio.
  • Debido a una insuficiencia renal.
  • Como complicación en un ataque cardiaco. Cuando se sufre un ataque cardiaco este puede complicarse a causa de la filtración o estrechamiento de las válvulas cardiacas.
  • Elevada presión arterial. Cuando se sufre de hipertensión de manera grave y repentina uno de los problemas que puede producir es la aparición de un edema pulmonar.

¿Existen varios tipos de edemas pulmonares?

Efectivamente, así es. Existen varios tipos de edemas pulmonares. Según como se hayan desarrollado se pueden dividir en tres grandes grupos.

Edema de pulmón cardiogénico

El edema de pulmón caridiogénico está directamente relacionado con la circulación de la sangre y el mal funcionamiento del corazón. Hay que recordar que el corazón recibe la sangre por la aurícula derecha. Desde la aurícula, la sangre pasa al ventrículo derecho, encargado de impulsar a los pulmones para que oxigenen adecuadamente la sangre. Una vez pasa al pulmón, la sangre se recoge en la aurícula izquierda y pasa al ventrículo izquierdo. Para pasar a este ventrículo lo hace a través de la válvula mitral. Desde el ventrículo izquierdo la sangre continúa el recorrido por el resto del cuerpo. Sin embargo, si alguna enfermedad afecta al lado izquierdo del corazón la consecuencia es que la sangre se acumula hacia los pulmones en vez de avanzar. Por este motivo se estanca. Este problema médico se conoce bajo el término de insuficiencia cardiaca izquierda y puede provocar un edema pulmonar. Las principales causas de una insuficiencia cardiaca izquierda son las siguientes:

  • Arritmias cardiacas. En estos casos el corazón no es capaz de bombear la sangre adecuadamente. Por este motivo pierde el ritmo provocando arritmias y posibles edemas.
  • Infarto agudo de miocardio. El infarto agudo de miocardio tiene como consecuencia la pérdida de parte del músculo cardiaco. Al perder parte de este músculo la fuerza de bombeo del corazón se reduce. Dependiendo de cuánto se vea afectado el músculo el problema será más o menos agudo.
  • Cardiopatía crónica. Este tipo de cardiopatías, por desgracia, son muy habituales. A veces un corazón puede sufrir una enfermedad crónica que vaya reduciendo su usabilidad con el paso de los años. Este tipo de dolencias se controlan por medio de fármacos e incluso mecanismos naturales.
  • Rotura mitral. Cuando la válvula mitral se rompe la sangre que debería de circular y salir por el ventrículo izquierdo no puede hacerlo. Por este motivo al no poder llegar a la arteria aorta retrocede y vuelve a la aurícula izquierda. Como resultado, la sangre retrocede hacia los pulmones.
  • Sobrecarga líquida. Uno de los principales problemas que sufren los pacientes es la falta de hidratación. Por este motivo cuando se procede a una hospitalización es común que se hidrate por vía intravenosa a los pacientes. Un exceso de hidratación por este método puede hacer que el corazón no se vea capaz de mover toda esta cantidad de líquido. El resultado puede ser una insuficiencia cardiaca.
  • Estenosis mitral. Las estenosis son los estrechamientos de ciertas partes del organismo de manera natural. Si se genera en la válvula mitral el resultado es un aumento de la dificultad para que la sangre pase de la aurícula al ventrículo izquierdo.
  • Crisis hipertensiva. Cuando una persona tiene un aumento brusco de la tensión arterial sistemática el ventrículo izquierdo se encuentra con serias dificultades para ser capaz de expulsar la sangre para que se reparta por el resto del cuerpo.

Edema de pulmón no cardiogénico

El edema de pulmón no cardiogénico está causado, al igual que el edema de pulmón cardiogénico, por la entrada de líquido en los pulmones. Sin embargo en este caso el problema no está relacionado con un defecto o mal funcionamiento del corazón. En este caso son las paredes de los capilares sanguíneos encargados de regar los pulmones las que fallan. Estas paredes pierden su capacidad para retener la sangre. Por este motivo la sangre termina filtrándose en los alveolos. Para que se produzca este tipo de edema hay muy diversas causas.

  • Traumatismo. Un accidente o un golpe directo en el pulmón puede provocar serios problemas en este órgano. Normalmente cuando el pulmón recibe una contusión los vasos sanguíneos se rompen lo que hace más difícil controlar que la sangre no se filtre al pulmón.
  • Neumonía. La neumonía es una enfermedad que afecta directamente al sistema respiratorio. Esta enfermedad provoca la inflamación de los espacios alveolares de los pulmones. Puede afectar a los capilares de alrededor y provocar un edema de pulmón.
  • Aspiración de jugos gástricos. Este tipo de problema está principalmente relacionado con los pacientes inconscientes. Este tipo de pacientes tienen el reflejo de la tos muy disminuido. Por este motivo, si vomitan mientras permanecen inconscientes, lo normal es que los jugos gástricos y el contenido que haya en el estómago, suba hasta la laringe y, por medio de la tráquea, bajen hasta los pulmones. Los jugos gástricos afectan directamente a las paredes alveolares. Las estropean. El resultado es que resultan mucho más permeables al estar dañadas y los líquidos pueden pasar al exterior.
  • Se consideran pacientes sépticos a aquellos con un alto grado de infección. Hasta el punto en el que las bacterias o toxinas se pueden localizar incluso en su flujo sanguíneo. Al llegar las toxinas hasta la sangre se produce una inflamación en todo el sistema cardiocirculatorio. Como resultado las arterias comienzan a dilatarse y los capilares resultan mucho más permeables. Para el pulmón es verdaderamente peligroso.
  • Pancreatitis aguda
  • Mal uso de ciertos fármacos
  • Ahogamiento
  • Personas que han sufrido graves quemaduras en su piel

Edema de pulmón neurogénico

Este tipo de edema pulmonar es el menos frecuente de los tres. Puede aparecer en aquellas personas que han sufrido una lesión cerebral provocada por un tumor o por un trauma. También puede aparecer en aquellas personas adictas a la heroína que se inyectan grandes dosis. Este tipo de dolencia está relacionada con un mal funcionamiento del hipotálamo. Si el cerebro no controla adecuadamente el hipotálamo una de sus consecuencias es que este estimule de forma poco eficaz el sistema nervioso simpático. Este sistema nervioso se encarga de controlar los órganos internos y es completamente involuntario. Uno de los problemas que puede tener es que solicite al organismo aumentar la cantidad de sangre a los pulmones. Una acción que es normal durante el ejercicio físico. Sin embargo, cuando se aumenta el flujo pulmonar sin necesidad de ello, una de las principales consecuencias puede ser la aparición de un edema pulmonar neurogénico.

¿Cuáles son los síntomas que nos avisan de que estamos padeciendo un edema pulmonar?

Existen ciertos síntomas que advierten de la posible presencia de un edema pulmonar.

  • Sentir cierta dificultad a la hora de respirar. Este tipo de dificultad se incrementa a la hora de acostarse.
  • Expectorar sangre o espuma con algo de sangre
  • Sentir que te falta el aire. Cuando notamos como cierta asfixia al respirar puede estar provocado por un edema pulmonar. Cuando esta sensación la tenemos en mitad de la noche y nos hace despertar, en ese caso nos encontramos ante una disnea paroxística nocturna.
  • Hacer ciertos sonidos al respirar. Los sonidos más habituales que pueden hablarnos de un edema pulmonar son los pitidos, la respiración con gorgoteos o con sonidos roncos.
  • No ser capaces de hacer frases largas. Si pierdes el resuello antes de terminar una frase en condiciones normales está claro que tienes alguna dificultad respiratoria. Esta puede ser provocada por un edema pulmonar.

Aunque estos síntomas no son tan claros como los anteriores también pueden servir de aviso sobre esta dolencia.

  • Notar ansiedad o inquietud y no saber bien por qué motivo.
  • Tener menos lucidez mental. Si no respiramos correctamente nuestro cerebro no se oxigena como debe. Esto puede provocar una disminución de la lucidez mental y, a la larga, problemas en este órgano.
  • Piel pálida
  • Tener una sudoración excesiva
  • Notar más hinchazón de lo acostumbrado en la zona del abdomen o en las piernas.

¿Cuál es el tratamiento que hay que seguir si se tiene un edema pulmonar?

Para poder tratar adecuadamente un edema pulmonar es muy importante detectarlo lo antes posible. Y no solamente saber que está ahí, sino ser conscientes de cuáles han sido las causas que han provocado la aparición del edema. No se tratará igual un edema provocado por problemas del corazón que otro que tiene que ver con las funciones del hipotálamo.

Lo que sí tienen en común los tratamientos de cualquier tipo de edema es la necesidad de disminuir la concentración del oxígeno en la sangre. Para conseguir que esto llegue a buen término se pueden realizar los siguientes tratamientos de soporte.

Tratamientos de soporte principales para disminuir la concentración de oxígeno en la sangre:

  • Administrar oxígeno al paciente con ayuda de una mascarilla. Es común que absolutamente todos los pacientes que sufren de edema pulmonar necesiten recibir oxígeno. Es la manera más eficaz de lograr que respiren con más facilidad. Para que el tratamiento funcione el flujo ha de ser continuado. Y el aire inspirado debe de tener una concentración de oxígeno de entre el 60 % y el 90 %.
  • Aplicar PEEP. Se conoce como PEEP a técnica mecánica que ofrece una presión positiva al final de la espiración. Esta técnica es muy utilizada no solo con pacientes que padecen edemas pulmonares sino también con aquellos que se encuentran inconscientes. Esta técnica consiste en añadir más presión a los pulmones al final de cada respiración. De este modo se intenta reinsuflar las vías respiratorias.
  • Ventilación mecánica. Este tipo de ventilación solo se aplica si las técnicas anteriores no han servido de nada. La ventilación mecánica consiste en o bien asistir o bien reemplazar de manera mecánica la ventilación pulmonar espontánea del paciente. La ventilación mecánica se puede aplicar por medio de una máquina o bien de manera manual. Para este último proceso es necesario bombear aire al paciente mediante la compresión de una bolsa o de un fuelle de aire.
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