La telequinesis es un término que se utilizar para referirse a la capacidad de algunas personas, al menos aparentemente, de mover objetos a voluntad sin usar ningún medio físico para hacerlo. Por ejemplo, levantar un tornillo de la superficie de la mesa y hacer que flote en el aire, o un bolígrafo.

Es un fenómeno que pertenece al ámbito de la parapsicología y los fenómenos paranormales, o sea, todos aquellos que no tienen una explicación lógica de acuerdo al conocimiento científico actual. Sin embargo, la telequinesis, al igual que otras muchas actividades y estudios paranormales, no es aceptada ni tiene ningún respaldo científico, considerándose pseudociencias.

La palabra telequinesis fue inventada a finales del siglo XIX por un psicólogo ruso y en principio se utilizó para referirse a la acción de mover cosas a distancia por fantasmas de personas difuntas, pero después se comenzó a definir como una capacidad del cerebro humano. Por eso, a partir de las primeras décadas del siglo veinte, empezó a utilizarse la palabra psicoquinesis, que es preferida a telequinesis por la comunidad parapsicológica.

Si crees que tienes el poder de mover objetos pero todavía no sabes como hacerlo, o quieres probar tu capacidad de lograrlo, te damos varias indicaciones para que sepas cómo practicar la telequinesis.

Meditación

Para poder desarrollar tus posibilidades en la práctica de la telequinesis lo primero que deberás hacer es dedicar una cantidad de tiempo importante a la meditación, lo que te permitirá lograr la concentración mental necesaria para que puedas focalizar tu energía en las cosas que después pretenderás levantar con telequinesis.

La meditación te permitirá eliminar de tus pensamientos todo aquello que te distrae, te preocupa o te perturba, llevando tu foco emocional a esos puntos de atracción ya que son importantes. Sin embargo, meditando llegarás a alejarlos momentáneamente y dirigirte al foco central que ahora quieres conseguir, dirigir todo tu esfuerzo y energía mentales a un punto definido.

Mente abierta

Debes abrir tu mente al hecho de que es posible la telequinesis, algo a lo que en principio nos mostraremos reacios dada la educación impartida y práctica que propone que lo real es lo que se ve o percibe por vía directa de los sentidos. Si mentalmente te cierras en banda y ahondas en la duda o en el escepticismo, es prácticamente imposible que logres realizar algún progreso en la ejecución de la telequinesis. Piensa que querer es poder, porque si te dejas llevar por el negativismo y te autoconvences de que no vas a poder mover algún objeto, con toda certeza no lo harás. Si crees en ti mismo, estarás entrando al camino de la posibilidad y del logro. No está garantizado que llegues a mover un objeto, pero de esta manera estarás más cerca de conseguierlo.

Entrando en zona

Entrar en zona es como se denomina a la entrada en situación receptiva a la afluencia de tu energía hacia los objetos y a la entrada en el estado mental relajado, concentrado y focalizado necesario para que puedas lograr la telequinesis. Un ejercicio muy importante es que visualices dentro de tu mente tanto a ti mismo como a los objetos que te rodean en la habitación en que te encuentres. Con tranquilidad y concentrando tus pensamientos en lo que ves, observa con detenimiento todos los objetos que te rodean en ese momento, fijándote durante más tiempo y con mayor concentración en los más diminutos. Gira la cabeza con movimientos pausados y ve mirando en torno de ti para obtener una imagen del espacio en que te encuentras lo más completa y total posible.

A continuación, cierra los ojos y realiza el mismo recorrido y en el mismo orden con que has estado mirando, visualizando en tu mente la imagen tridimensional del cuarto donde estás y de todos los objetos que hay en él, tratando de verlos con toda nitidez. Tal vez necesites repetir varias veces este ejercicio para recordar con claridad lo que te rodea.

Después tienes que repetir la operación pero en esta ocasión como si lo que ves fuera a través de una cámara y también te vieras a ti mismo dentro de la habitación, sentado en mitad de ella y junto a ti los objetos físicos que hay en la misma.

Tras estas visualizaciones, repite el ejercicio, pero en esta ocasión dedícate a la observación y fijación de la imagen en tu mente de cosas pequeñas: puede ser un bolígrafo, una galleta, una canica, un botón… No lo mires únicamente, sino que es mejor que tengas una experiencia sensorial completa de ese objeto, por eso, tócalo, intenta estrujarlo, si hace algún tipo de ruido al manejarlo, escucha ese sonido, incluso degústalo si es posible. De esta manera, cuando cierres los ojos y visualices el objeto en tu mente, será con la máxima definición, lo que te permitirá tener la mayor concentración posible sobre él.

Usa una rueda psi

Una rueda psi es un pequeño objeto que puede girar sobre su propio eje. Por ejemplo, una estrella hecha con papel, a partir de un diseño de papiroflexia, o en forma de molinillo como los de papel que se colocan en una varilla. Este molinillo o la estrella de papel se coloca sobre un alfiler clavado en un corcho o un taco de madera, de manera que pueda girar libremente.

Este es uno de los primeros ejercicios básicos a practicar para desarrollar tus habilidades de telequinesis. Se trata de que te concentres sobre la rueda psi y logres moverla según tu voluntad. Dado que tendrá muy poco peso y cualquier ligero movimiento del aire la podría mover, lo que evidentemente no sería consecuencia de tu esfuerzos para hacerlo por telequinesis, lo mejor es que cubras la rueda psi con un vaso o recipiente de cristal o plástica.

También puedes utilizar como rueda psi algún objeto pequeño y ligero como una cerilla o un botón. Concéntrate en ese objeto y en el tipo de movimiento que quieres que realice, que vaya hacia la derecha o a la izquierda, o que ruede o que gire. Lo recomendable es que practiques durante un tiempo largo, como una o dos horas al día.

Crea bolas psi

Una bola psi es una esfera de energía mental que podrás utilizar después para tareas más complejas de telequinesis. Se trata de que coloques tus manos sobre tu estómago, cierres los ojos y concentres en sentir la energía del núcleo de tu cuerpo. Acaricia tu estómago como si lo estuvieses amasando, como si formases una bola. Siente como va creciendo, el tamaño que sientes que va adquiriendo. Cuando percibes que se va creando, trata de sacarla de tu cuerpo y que se mueva a tu alrededor.

Observa como va tomando una consistencia y una fuerza con la que posteriormente podrás empujar y movilizar objetos de diversos tamaños, como si de una pelota de tenis que golpea con su impulso en la raqueta del jugador contrario o contra una pared.

Sigue practicando con persistencia y diariamente para encontrar tu energía y tus capacidades poco a poco hasta que seas capaz de mover cosas con tu telequinesis.

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